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La importancia que le damos a la salud.

Como mujeres, a veces no le ponemos tanta importancia a realizarnos check ups frecuentemente; es más, si preguntamos a quién le gusta ir al doctor, muy probablemente ninguna levantaría la mano.

Los pretextos y escusas que creamos para evadir asuntos de salud son diversos, pero si lo analizamos: se trata de cuidarnos a nosotras mismas.

Es un poco irónico que demos importancia a temas como: ir al salón, pintarnos las uñas, depilarnos o ir al gimnasio, pero evitamos a los médicos quienes nos pueden decir cómo estamos funcionalmente.

A partir de mi historia y esta breve introducción, te invito a reflexionar por qué debemos poner énfasis en nuestra salud.

Noviembre 2016, adentrándonos en el invierno, no podía de dejar de contar los días para irme a Buenos Aires a tomar mi curso de gastronomía; algo en mí no estaba bien, sin embargo, evadí hacer una cita con el médico porque me dije que quizá estaba imaginando o sobreestimando las molestias.

Tomé la decisión “por no dejarlo pasar”, más que por desearlo y fui con mi ginecóloga.

El chequeo empezó y me comentó preocupada que debía realizarme un estudio. Al principio no entendí muy bien, o no quise entender, para no enfrentar lo que venía.

Me comentó: “Tranquila, esto se puede tratar. Quiero que sepas que tienes una bolita en el seno derecho. Podría ser cáncer”.

Lo primero que pensé fue: “¡Mi viaje!, ¡ahora qué voy hacer con mi viaje!”. Aquí es donde me pongo a reflexionar en cómo a veces tenemos que salir de la realidad para no enfrentar la situación.

Me despedí de la Dra., quien me ofreció todo su apoyo en todo momento y mi madre, que me había acompañado, estaba en shock y llanto.

No asimilé la noticia hasta 30 minutos, aproximadamente, después de la consulta; cuando las lágrimas no dejaron de escurrir por mi rostro.

Pasaron 5 días y mi madre consiguió cita con el director de cancerología de mamas de una afamada institución pública. Recuerdo que llegué y no paré de sudar desde que entré a la recepción. Cuando inició la consulta y le mostré el análisis de gabinete que mi doctora me había solicitado, su primera reacción no fue muy agradable, me auscultó con una gesticulación no muy positiva.

A parte de sudar sin parar, y ya sin saliva, no podía dejar de observarlo hasta que me dijo: “Debo operarte mañana, tienes una bola de más de 3 cm, no se puede observar en los estudios muy bien porque el músculo la tapa, pero al tacto se percibe. Solo sabremos si es cancerígena o no al extraerla”.

Al día siguiente la asistente del doctor me contactó para informarme que en dos días se realizaría la intervención quirúrgica, a su vez me comentó que, si tenía alguna duda o me quería comunicar con el Dr., lo hiciera a través de Family Doc App.

No podía dormir ni parar de llorar a escondidas de mis padres, de los nervios y el miedo que me invadían. Recordé la app que me comentó la asistente, contacté al doctor y él, puntualmente, contestó a todas mis inquietudes. Me explicó el proceso paso a paso, otorgándome aquella seguridad y tranquilidad que necesitaba.

El día de la operación, sin embargo, estaba segura de que el doctor haría un gran trabajo, después de haber tenido respuesta a todas mis preguntas. Gracias a la comunicación previa, sentí que la relación doctor-paciente no era distante: al contrario, desde que me vio (previo a entrar al quirófano) ya no tenía el sentimiento de que alguien me operaría a pocos días de conocerme; me hizo sentir segura, como una persona que realmente le importaba y que quería mi bienestar a como diera lugar.

Me extirparon la bolita que no medía 3 cm de diámetro, ¡sino 5 cm! Se localizaba debajo del músculo del seno derecho y al ver dicha dimensión, el doctor asombrado llamó a mis padres para explicarles y enseñarles qué había encontrado en la operación, mientras yo estaba en recuperación.

Se envió la bolita para examinarla y determinar si era benigna o no.

Salí al día siguiente del hospital y el doctor tuvo comunicación en todo momento por medio de Family Doc, dando un seguimiento puntual a mi recuperación.

Independiente de que ya no tenía nada en el seno, tenía una espera de un día más para recibir el resultado del laboratorio.

El día llegó, me alisté para asistir al consultorio donde el laboratorio enviaría los resultados de los análisis. Sudando y nerviosa recuerdo estar sentada en la silla frente al doctor mientras él abría el sobre, me miró y me dijo: “Es benigno. Empaca tus maletas para ir a tu curso” con una sonrisa que nunca olvidaré.

Desde ese día, aprendí que nunca debemos dejarnos al último, sin importar lo leve que sea el síntoma que tengamos, tener a alguien profesional y de confianza que nos pueda asistir es muy importante.

A partir de esta experiencia gané un amigo al cual puedo llamar: mi doctor, y le agradezco de todo corazón que siempre esté pendiente de mi salud.

Yo te invito, como mujer en este mes de marzo: nuestro mes, a que no dejemos hasta el último el tema de la salud, a cuidarte y hacerte chequeos periódicamente para prevenir enfermedades como el cáncer de mama, cuya cifra asciende a 1.38 millones de casos anualmente en el mundo, llevando a 458,000 de ellos a la muerte, según la Organización Mundial de la Salud.

“Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle.”

Sócrates (470 AC-399 AC) 

¡Recuerda, lo más valioso eres tú!

María Vega

Paciente Family Doc


Organización Mundial de la Salud. [Página Web] Recuperado de http://www.who.int/en/

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