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¿Qué sería la vida sin el deporte?

¡Uff! Hace algunos años hubiera dicho que leer, viajar, comer, ir al cine, etc.; porque en eso es en lo que invertía mis ratos libres y el deporte no pintaba en mis planes.  Me definía como una gordita feliz con gusto por las cosas tranquilas.  Hoy diría que mi vida no sería tan divertida, apasionante, llena de retos, de salud y de muchos amigos que he conocido en estos últimos tres años en el que el triatlón me encontró.

Por supuesto que no soy la única a quien el deporte le ha cambiado la vida.  Hace poco me topé con una película que refleja todo esto que hoy siento: “100 metros”.  Trata de un adulto de edad media que se encuentra en el éxito de su carrera profesional, cuando es diagnosticado con esclerosis múltiple y en lugar de dejarse caer en la penumbra de la enfermedad: decide que se convertirá en “Iron Man”, que con todo y su condición lograría completar los 3,800 metros a nado, 180 km en bicicleta y 42 km y 195 metros corriendo que esta prueba de triatlón demanda.  El filme está basado en la historia real de Ramón Arroyo, nacido en España a quien le tomó 9 años poder prepararse hasta llegar a la meta.  Tuvo que pasar por las negativas de sus compañeros de enfermedad, por las crisis constantes de la misma y por la propia mente que a veces no deja de decirte: ¿qué haces aquí? (confieso que eso me pregunto TODOS los días).

Ramón (derecha) con Dani Rovira (izquierda), el actor que lo interpretó en la película.

 

Hay mucho que decir acerca de alguien que logra concretar una prueba que generalmente toma entre 10 y 16 horas. No cualquiera es capaz de levantarse cada día a entrenar entre 3 y 6 horas, y más aún si tienes alguna condición con la que el mundo grita que no serás capaz de lograrlo.  Ramón contó con el apoyo incondicional de su familia.  En un momento del filme, la esposa le dice: “Ramón, esta no es tu competencia: esta es nuestra competencia”.  Eso lo es absolutamente todo.

La hazaña que logró Ramón se enmarcaba en el reto “IM4EM“; un desafío planteado por él en colaboración con Esclerosis Múltiple España y Genzyme, que tenía como objetivo la sensibilización social sobre la Esclerosis Múltiple y la concienciación acerca de la importancia de la actividad física en personas afectadas por la enfermedad.

Ramón ha logrado que la gente crea que no hay límite cuando se trata de levantarse y lograr cualquier cosa que te propongas.

Ramón Arroyo y su familia

 

Sí, el deporte está ahí. Es un medio para crecer físicamente y en definitiva enriquece el alma de todos los que lo practicamos. 100 metros evoca diversos sentimientos para aquellos que hoy practicamos triatlón, para quienes sabemos que cada brazada te hará más fuerte, que cada kilómetro recorrido en bicicleta sobre carreteras no tan seguras es un paso hacia la meta, que los latidos de tu corazón durante la carrera tienen que ser domados para hacerte más resistente.  Te lleva a volver a enamorarte de este deporte (me atrevería a decir que cualquier deporte) y reafirmas que esta es una forma diferente de vivir, en un estilo de vida que hoy no cambiaría por nada.

No importa si hoy puedes recorrer 100 metros o 1000, a paso de ser constante y disciplinado podrás llegar cada vez más lejos y más rápido sin importar tu condición, edad o tamaño.

La película actualmente está en el catálogo de Netflix, te invito a verla.

 

Thalia Pollano

Family Doc Friend

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